Cuando me mudé al otro extremo del país

Cuando uno está en plena adolescencia, no se toma muy bien la noticia de que de un día para otro va a cambiar de aires, y no precisamente a la ciudad de al lado, sino justo al otro extremo del país. Sí amigos, yo había vivido toda mi vida en Galicia, y de repente mi padre se presentó un día en casa, y ni corto ni perezoso nos dijo que lo habían ascendido de puesto, y que nos teníamos que mudar a Murcia.

Decir que me sentó como un jarro de agua fría es decir poco, pero bueno, no quiero empezar estas líneas lanzando tacos, aunque ya os imaginaréis cómo fue. Mi padre además lo terminó de arreglar (eso pensaba él) contando lo bien que nos iba a venir el cambio, la diferencia del clima y de la gente, y que íbamos a vivir cerca del mar, al contrario que en esos momentos que lo hacíamos en pleno centro de la ciudad. Pero cuanto más decía a mí más se me cruzaban los cables, y de peor leche me ponía; así que opté por callarme y guardarme mi cabreo, por si acaso encima iba a tener que hacer las maletas con bronca incluida.

Me hace gracia recordar ahora esto, porque realmente, después de veinte años de aquello, tengo que reconocer que mi padre tenía razón en muchas cosas de las que decía. No diré que fue fácil desde el principio, porque la adaptación me costó muchos sinsabores, pero realmente el carácter de mis nuevos paisanos ayudó bastante, y también los encantos de esta nueva tierra que desde mi domicilio anterior parecía tan lejana y a los que nunca había prestado atención hasta ahora (dicen que a la fuerza ahorcan, jeje).

Puede que no lo haya sido de nacimiento, pero ahora me siento más murciano que nunca, y creo que ya no sería capaz de volver  a hacer otro viaje, ni siquiera si es a mi antigua tierra gallega, a la que no se debe desmerecer; pero es que ya ni la añoro, casi ni recuerdo cómo era vivir allí, si no fuera por las vacaciones que de vez en cuando nos pegamos con la familia. Es entonces cuando veo lo diferente que me he vuelto de ellos, aunque no de mala manera ni comparando nada, sólo constatando un hecho innegable.

Y es que vivir en Murcia es estupendo,  y aunque supongo que dependerá mucho de la forma de vida y el entorno que te rodea, yo soy capaz de decir otra cosa. ¿Quieres que te cuente cómo es? Pues no dejes de visitar el blog y pronto lo descubrirás.